miércoles, 30 de diciembre de 2009

Yours

Es efímera, es frágil, es tan hermosa y excitante como hiriente y dolorosa,
la Vida es todo menos larga, como muy bien pronunciaron sus labios aquella noche.


Quién sabe cuántos serán mis días, cuán intensos o difusos, cuán alegres o tristes, quién sabe cómo me tocará vivirlos, en dónde y con quién.

Aprendo que debemos tener fe en nuestros propósitos, en lo importante que es la voluntad y todas las puertas que es capaz de abrir.

Sé que si el tiempo se pone de mi parte, lograré crear cosas maravillosas, de una manera o de otra, para unos ojos o para otros, con palabras o con cualquier otro material, conseguiré a base de esfuerzo crear esos lazos entre el mundo que compartimos y mi mundo interior.

Y no sé que es, no soy capaz de explicarlo.

De qué material lo hicieron
O porqué él es como es,
Porqué me siento bien a su lado
Porqué es tan atento, tan cortés y
Tan reservado.

Porqué su mirada es dulce,
Y sus brazos son calor,
Porqué no le temo al tiempo,
Al mundo ni al temor.

La vida desde sus ojos,
Sabe mucho mejor,
Esperar no me atormenta,
No se me quiebra la voz.

Sé que algún día a su crudo corazón
Llegará la primavera,
Y ahí estaré yo.


Gracias, por enseñarme cada día, por salvarme de mí misma constantemente, por ponerte en mi lugar y hacerme sentir que ahí estarás…

Por abrirme las puertas a un mundo que no conocía y antes ni siquiera creía que existiera, porque aunque aún esté a las puertas, no me dan los ojos para maravillarme ante tanto esplendor…


JBL*

domingo, 20 de diciembre de 2009

Magnífico

Despierta tiemblo al mirarte,
dormida me atrevo a verte;
por eso, alma de mi alma,
yo velo mientras tú duermes.

Despierta ríes y al reír tus labios
inquietos me parecen
relámpagos de grana que serpean
sobre un cielo de nieve.

Dormida, los extremos de tu boca
pliega sonrisa leve,
suave como el rastro luminoso
que deja un sol que muere.

¡Duerme!

Despierta miras y al mirar, tus ojos
húmedos resplandecen,
como la onda azul en cuya cresta
chispeando el sol hiere.

Al través de tus párpados dormida,
tranquilo fulgor vierten,
cual derrama de luz templado rayo
lámpara transparente.

¡Duerme!

Despierta hablas y al hablar, vibrantes
tus palabras parecen
lluvia de perlas que en dorada copa
se derrama a torrentes.

Dormida en el murmullo de tu aliento
acompasado y tenue
escucho yo un poema que mi alma
enamorada entiende.

¡Duerme!

Sobre el corazón la mano
me he puesto porque no suene
su latido y de la noche
turbe la calma solemne.

De tu balcón las persianas
cerré ya porque no entre
el resplandor enojoso
de la aurora y te despierte.

¡Duerme!


Gustavo Adolfo Bécquer.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Instinto


No me queda miedo en los bolsillos.

Hoy preferí llenarlos

de pedazos de papel

que hablan de un pasado

propio,

y menos brillante

de lo que hoy día es mi sonrisa.





Tengo ganas de empezar a correr y a decir todo lo que se me ocurra a viva voz.


De correr bajo la lluvia, de gritar, de gritarle al mundo cuatro verdades y dos mentiras.


Descontrolarme, soltar todo lo que me pase por la cabeza, sin enjuiciarlo, sin ver si es hermoso, desagradable, duro, malicioso o cruel. O quizás un poco de todo. Ser totalmente espontánea y dejar de pensar.



Poner al mundo bocaarriba y quedarme yo bocaabajo, mientras le busco sentido al sinsentido y la sangre corre irremediablemente hacia abajo para acumularse en mis sienes.

Désconectame, antes de que se me crucen los cables.



Y aún así,


Me siento bien.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Nuevo sabor


Todo mi mundo era gris...

hasta que encontré tu camiseta roja.




Y no sé si quedan futuros para mí,
en la caja del Destino.

O si me quedan más frases ingeniosas
para cautivar tus sentidos.

Aún no sé si conseguiré olvidarme
de lo que nunca ha ocurrido.


Ya no sé lo que pienso,
y no entiendo lo que digo.




Dicen que los ojos son la ventana del alma. Que no mienten. Y que hay quien es capaz de acariciar con la mirada. De hablar sólo con los ojos.

He visto muchos ojos a lo largo de mi vida. Ojos con formas bonitas, ojos grandes, pequeños, almendrados, alargados, saltones, hundidos, marrones, azules, verdes, color miel, verdes-marrones, verdes-azules, grises, negros, brillantes, apagados, rojos de humo,tristes, contentos, llenos de lágrimas, llenos de vida...

No hay nada que los haga mejores o peores. No son más bonitos los ojos azules que los verdes ni los marrones o los grises. No hay algo específico que diga que unos ojos son especiales. Pero las miradas... la forma de mirar de una persona si puede ser realmente especial. Puede matarte de la angustia, de la culpa, del remordimiento, del miedo o derretirte por dentro. Pueden estar llenas de ternura, de deseo, de curiosidad, confusión, indiferencia, calma, aliento o incluso de odio.

Puedes mentir con los labios, pero no con los ojos.



No me importa callar, ni vivir en silencio mientras te sueño.
Me da igual que caiga un mundo al que a veces creo que no pertenezco, el no ser capaz hablarte de cómo te veo.
Me es igual siempre y cuando se apaguen tus ojos.


Porque ellos fueron los que me despertaron, y los únicos capaces de calmarme.











Video con escenas de la película "Great Expectations" (Grandes Esperanzas) basada en una novela de Dickens y una de mis películas favoritas. Película que consigue converme de nuevo cada vez que la veo. Imprescindible ver la escena del video que está en el minuto 3:07, es... indescriptible junto con el que considero el beso más dulce del cine que sale al principio de la película, beso del protagonista y Stella cuando eran pequeños.


viernes, 30 de octubre de 2009

De vuelta


Siempre he tenido esas imperiosas ganas de salir y dejarlo todo atrás.



He tenido ganas de romper los sentimientos que tanto daño me hacían. Ganas de tirar por la borda el trabajo de meses y años para abandonar o liberarme según fuera el punto de vista.

Soñar con volverme aire, con ser totalmente libre y no tener deberes ni responsabilidades.


Vivir acorde a las notas de un piano, acorde a la suavidad de los pétalos...


¿Qué me deparan los días?


Ya no creo en nada.


Sólo en que la realidad de hoy, es que nada es como ayer.



Ya nada será igual.

martes, 18 de agosto de 2009

Para pensar

Ayer, cojí carrerilla y terminé "El fenómeno de las Fans".
¿Qué pasa?
Que cuando me pongo a leer es antes de irme a dormir.
¿Y qué?
Pues que no suelo estar mucho leyendo porque el sueño me puede.
¿Y todo esto?

Pues bien, primero quería dar las gracias a Bea por prestarme el libro (y por ser tan paciente, ya que lo tuve durante meses esperando) y decirle que tenía razón, no sólo era entretenido y fácil de leer sino que hace pensar. No sé qué tendrá Jordi Sierra i Fabra pero cuando escribe, muchas veces deja caer frases que consiguen dejarte absolutamente sin palabras. Cada vez que leía alguna que me gustara, rompía un pedazo de papel de donde podía y lo usaba de marcapáginas (Tranquila Bea, nunca del libro jaja). Y luego, para mi sorpresa resultaba que al final, además de artículos de una psicóloga que estaban muy bien la mayoría, te trae un recuento de frases destacadas en el libro.

Prefiero vivir con mis errores que con los de los demás.

El éxito es un mal amigo.

La cultura es absorber la vida, sentir las cosas, tener conocimientos y emplearlos cuando, como y donde convenga.


Y la frase que me enamoró:


Los poetas crean castillos en el aire, los locos los habitan y los psiquiatras cobran el alquiler.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Visita


Una situación se repite en mi vida continuamente, y sé que seguirá ocurriendo por una u otra cosa más adelante. Es como en una película en la que se repite rápidamente la misma escena, en la que la protagonista lleva distinta ropa en cada escena y se aprecian luces diferentes en cada una de ellas para que haga parecer que son días distintos.

Entro por la puerta de mi cuarto, me coloco en frente de la cama y me desplomo. A veces en vez de desplomarme por la parte inferior de la cama lo hago por un lateral, y en estos casos acabo con la cabeza y el pelo colgando. Una vez encima de la cama, miro al techo. A veces para concentrarme mejor cierro los ojos. Lo más seguro es que también suba las manos y las coloque por encima de la cabeza reposando sobre la colcha. Puede que las deje pegadas al cuerpo en un falso intento de intentar calmar mi cuerpo y relajarme, pero eso solo a veces. Las piernas pueden estar estiradas, flexionadas o incluso me puedo poner a levantarlas y llevarlas hasta la cabeza, con la simple intención de relajarme por completo.Muchas veces me mareo, sobre todo si estoy con la cabeza colgando. La sangres me baja a la cabeza y ese extraño momento de tensión es como si me aliviara, aunque cuando me incorporo vea estrellitas. Me calma supongo. Por eso al levantar las piernas me ocurre algo parecido.

Y en ese momento, cuando estás sola, con las luces apagadas y la ventana entreabierta, cuando sólo piensas en tus cosas, los sientes. Sientes como se acercan, oyes sus pasos y ahí deben de estar de nuevo. Deben estar aproximándose a donde estás, como siempre. Tan sólo giras un poco la mirada en dirección a la puerta y ahí se encuentran ellos dos. Vacilantes, con la sonrisa de oreja a oreja y ese asqueroso brillo en los ojos. Esa expresión en sus caras que denota sus intenciones hacia ti. Como si llevaran sogas en las manos para torturarte. Saben que se divertirán aunque para tí no sea un rato agradable.

Bienvenidos de nuevo, Frustración y Rechazo,

¿Cuánto tiempo no?


Es como una maldición, como si estuvieran destinados a visitarte cada cierto tiempo. como si fuera su trabajo. La tarea de Frustración consiste en ponerte nerviosa para dificultarte una buena elección a tus problemas. La de Rechazo consiste en volver negativas cualquier intención, llegando a hacer que todo te parezca inútil y sin valor.

Una vez entran en la puerta no puedes hacer nada por detenerles, excepto...

Excepto cerrar los ojos. Los ignoras y cierras fuerte los ojos, te relajas, te desahogas y te haces la dormida. Tan bien lo haces que acabas por dormirte. Al levantar, vuelves a estar sola en tu cuarto. Con las luces apagadas, y con la ventana entreabierta. Ya no te importa nada, hasta la próxima visita.


PD: La foto de esta entrada la saqué hace unos meses. El ambiente era precisamente el que aparece en la foto y me costó horrores para captarlo.

lunes, 3 de agosto de 2009

No hay luz

El amor no entiende al tiempo. No entiende de segundos, de minutos, horas, días, semanas o meses. Ni siquiera entiende de años.



No entiende de etnias, de prejuicios ni de posiciones sociales. El amor no entiende de colores, de belleza ni de sonrisas. No entiende de economía, de política o empresariales.

El amor, el mayor ignorante de todos. El que sin saber nada, nos hace sentir que lo sabemos todo.

El amor es mentira, o quizás no. No lo sé, nunca supe entenderme bien con él. Nunca supe comprenderle, y quizás por eso ya no me habla.


El verdadero amor, no conoce las agujas que marcan el tiempo. Le es indiferente el instante, el hoy o el mañana. Él sólo sabe contar en vidas, nadie le enseñó más. Dicen que perdura a través de los años, aunque nosotros no lo veamos, ahí está creciendo o disponiéndose a crecer. Que aguanta cualquier conflicto. Una conexión irrompible.

Qué bonita es la teórica, me digo, esta tarde que rompió con el calor de estos días para dar paso a la frescura de una tarde azul. En la penumbra de mi cuarto, nunca tan ideal, sobre el tierno colchón en el que se van depositando las suaves notas del saxofón mientras iluminada por la única luz que queda, la del ordenador donde guardo mis palabras, suspiro y me pregunto:

¿Por qué una tarde más, preguntas sin respuesta?

jueves, 23 de julio de 2009

Bam!


Un crujido, y las palabras echaron a volar como golondrinas, en una oscura mañana.

sábado, 18 de julio de 2009

Aprendiendo se aprende


Sólo eres capaz de apreciar el aire
que te mantiene con vida,
una vez te lo hayan robado.

Sólo somos capaces
de reconocer
lo que nos brinda Compañía,
tras mucho visitar a Soledad.

Porque sin la oscuridad,

la luz no se vuelve tan importante.

Aprender de los errores y del sufrimiento, para poder disfrutar a la perfección del éxito y la alegría.


Siempre habrá momentos buenos y momentos malos, en nuestras manos está el invertir el balance.

lunes, 13 de julio de 2009

Inusual.



Hoy haré algo que no suelo hacer.

Normalmente suelo escribir para desahogarme, suelo soltar lo que siento y lo muestro, aunque siempre lo codifico. Siempre está en otro plano, con otros nombres, otras palabras, escondido entre metáforas... quizás porque me divierte hablar (escribir) así.

Cuando escribo directamente lo que pienso, lo que siento, sin... complejidades ni escondites, ni correcciones es como si me rasgara el pecho y lo dejara al descubierto. Sé que si quien tiene que leer esto, lo leyera, yo quedaría mal. Quizás porque pienso que aún no es el momento de que lo lea, quizás porque tengo miedo de que no sepa reaccionar a lo que escribo.


Pero, sé que no lo leerá. No lo leerá porque no me suele leer. Porque no entiende mis textos, no los comprende ni le interesan. Sé que no lo hará, porque aunque a veces yo sea capaz de estremecer a personas con tan sólo palabras, a él nunca he podido estremecerle. Nunca sintió un texto mío, ni mis palabras, ni mis sentimientos, aunque muchos fueran sólo para él. Nunca, logré conectar con él de esa manera. Y quizás otros sí. Quizás con otros él si podía decir más que un monosílabo o una frase de 5 palabras para describir un texto de más de 150 que hablaba sobre él mismo. Quizás si valoró los sentimientos o la dedicación de otros.


Y lo siento. Siento no haber podido nunca adentrarme en ese huequito que se encuentra entre su pecho y su espalda. Porque cuando él me decía que no quería perderme, yo me estremecía. Cuando él decía que le importaba, me hacía sentir bien. Sentía que todo lo que hacía valía la pena. Porque cuando yo pasaba mi tiempo con él, yo me sentía bien. Cuando sonreíamos o nos mirábamos, sentía que no estaba sola.


Y sé que nunca nos entenderemos. Que estamos destinados a ciclos sin retorno. A pasarlo bien, y a sufrir. Pero ya no puedo seguir sufriendo.


Desde que le conocí, sentí que era especial. Luego, con el tiempo, me enamoré de él. Y tras mucho sufrir conseguí olvidarme. Conseguí olvidarme de él porque por encima de todo le quería, y me quería a mi misma, y sólo podíamos hacernos daño. Y ahora... ahora que lo que siento es puro. Que no hay barreras, ni prejuicios, ni malos entendidos, veo que da igual de qué manera nos queramos. Da igual cómo lo hagamos, cuánto o cuándo, porque, no somos capaces de estar bien juntos.


Y ¿Sabes qué? Yo pensaba luchar por ti de todas formas. Yo pensaba luchar contigo de todas maneras, contra lo que fuera. Porque pensaba que lo nuestro era de esas cosas que perduran. De esos sentimientos sinceros que se consiguen poco a poco, que son tan difíciles de hallar. Por eso, por eso te regalé aquella pulsera. Aquella pulsera de plata que decía : "Ni el tiempo, Ni la distancia".

Porque elegí ser tu mejor amiga y pensaba seguir siéndolo por mucho tiempo.


Pero, hay cosas contra las que no puedo luchar yo sola.


Y aquí está el texto:



Porque, da igual cuantas cartas ella le mandara. Cuantas veces creyera en él o cuantas cosas le dedicara. No importaban los detalles que ella se propusiera hacer para contentarle. Ni aquellos chistes que hacía en los momentos difíciles, o aquellas veces que iba a visitarlo sólo por estar un ratito con él. No importaban todas aquellas veces que ella se ponía mal tan sólo porque le veía mal. Ni todas las veces que intentara consolarlo. Daban igual los momentos en los que le defendía de aquellos que no le conocían como ella. No importaban las tardes que pasaran juntos. Ni los momentos, ni los recuerdos, ni las anécdotas ni las horas que se pasaban hablando, como si el tiempo no influyera en ellos y no tuvieran qué hacer. Ya no importaban las discusiones ni las reconciliaciones anteriores. No importaba aquellos momentos en los que cuando uno sufría el otro sabía alentarle. Unas veces él… otras veces ella. Los paseos, las conversaciones, las risas. Cuando salían y hacían tareas normales, pero las hacían juntos, porque así era menos aburrido. Cuando hablaban por teléfono hasta que se daban cuenta de lo que costaba. Cuando ella estaba lejos y le echaba de menos. Cuando le regalaba pedacitos de ella para demostrar su cariño y para que él siempre pudiera tenerla presente, y entonces él, siempre los llevaba consigo.


¿Dónde quedaron los sentimientos que decían sentir? Aquella amistad que ella siempre calificó como la más sincera.


Aquellas tardes de lluvia que a él tanto le deprimían y que en las que ella intentaba animarlo. Tantas veces que ella se sentía mal y él intentaba alegrarla. Las mil tonterías que decían. Las partidas de ajedrez en las que ella siempre perdía. Las horas de clase, tan lejanas, en las que se miraban y se reían. En las que ponían caras absurdas mientras el profesor explicaba y cada uno a un extremo, reían. Aquellas palabras que se inventaron. Que repetían. Aquellos obsequios que él le daba por estar tiempo ayudándole. Las canciones que escucharon. Las películas y series que vieron. Toda la gente que conocieron. Tantas veces que se sentaron juntos, que hablaban, reían, discutían… se entristecían. ¿Por dónde quedaron? ¿Dónde están sus miradas, a veces cómplices otras frías? Aquellas miradas que mantenían hasta parpadear. Sus sonrisas. Sus miedos y sus defectos. Sus promesas. Donde quedó aquel papel la primera noche del año. Aquellos regalos que se dieron el día de Navidad. Las cosas que se prestaron. Las cosas que compartieron.

¿Dónde está ella y sus alocadas ideas?

¿Dónde él con su sentido común?

¿Dónde se esconde ella hablando por los codos, y él poco a poco animándose a hablar?

¿Por qué estaban juntos todas esas veces, si ya no estaban en el mismo lugar?

¿Por qué tan diferentes… otras tan parecidos?

¿Por qué dejaron huella por cada sitio que pasaban?


Y… ¿Por qué él no era capaz de sentir nada cuando ella le abría su corazón y tiraba la llave?


Cuando le enseñaba que su amistad era verdadera, valiosa.

Cuando quería demostrarle que ella estaría allí, para que sus días fueran menos aburridos.

Cuando la amistad sobrevivía a cualquier circunstancia.


¿Por qué ella podía estremecer y hacer llorar a tantos corazones, pero no al de él?


Por todos aquellos momentos que estuvimos juntos. Por un sueño sin retorno.

viernes, 3 de julio de 2009

Un instante.



Tanto tiempo preocupada y tú sin aparecer. A nadie más le importaba tanto como a mí, a nadie más le alertaba el peligro que acabábamos de correr y por el que tú aún podías estar pasando. Estábamos todos exhaustos, agitados por el momento por el que acabábamos de pasar y mientras tanto solo podíamos ver a través de nuestros salvadores como la gente caía. Como corrían los tiros de un lado a otro de las oscuras calles.
Todos nos resguardábamos tras las vallas, como si el peligro no pudiera derribarlas y mis ojos atravesaban los huecos entre los cuerpos de los agentes, buscándote. No te veía.
Ya estábamos a salvo, pero no estabas tú y para mí era como si aún yo estuviera en aquél campo de batalla totalmente indefensa. Era tan de noche que sólo veía negro y sombras.

Miraba a todos lados esperando ver tu cabecita sobresalir entre la gente, tan sólo saber que estabas sano y salvo. Y de repente, te vi. Nadie se fijó ni se percató de que una vida más se salvara y saliera de aquel infierno, que volviera con nosotros, pero para mí, aquello significaba más que cualquier cos. Y corrí con todas mis fuerzas hacia al inicio de aquella calle que estaba sobre mí donde tú te apoyabas sobre una barandilla con la mirada perdida. Corrí hasta a ti con los ojos empapados y embriagada totalmente por volver a verte de nuevo cuando más pensaba en el miedo que tenía a no volverte a ver. El miedo que se clavaba en mí como cristales.

Corrí y me lancé a tu espalda con los ojos a punto de derramar un océano y me aferré a ti mientras decía: Por Dios, déjame abrazarte. Joder, no sabes cuantas ganas tenía de tocarte de nuevo, como me moría sin saber nada ti. Pensé.. pensé... pensé tantas cosas. Déjame mirarte a los ojos, dejame besarte...(y le besé la mejilla). Déjame... déjamelo todo le decía mientras estaba allí entre la oscuridad, temblando y él me miraba atónito sorprendido por mi desesperación. Entonces mientras recitaba mi rezado le acaricié la mejilla con mi cara y cerré los ojos hasta llegar a rozar la textura húmeda de sus labios, entonces se lo repetí tras coger aire: Déjame... déjamelo todo. Y me sumí en los juegos de su boca. Me enredaba en su lengua y sus brazos que me recibían con ansia. Me envolví en sus besos como si fuera la primera y la última vez que lo hacía.

Ese fue mi último recuerdo. Es todo lo que conservo.
Nuestro primer y último beso, antes de que el negro de la noche y las balas nos cubrieran de arriba a bajo. Antes de volvernos fríos e inmóbiles piezas de guerra, con las manos entrelazadas en un suelo inerte y escarlata.

Y ahora, sólo me arrepiento de no habertelo dicho antes y haber disfrutado más tiempo del milagro de tus besos.

Te seguiré por toda la Oscuridad hasta encontrar de nuevo tus labios.

jueves, 18 de junio de 2009

El frío aliento de un oculto candor.


Ella se le acercó sin dejar de clavarle la mirada. Se puso a escasos centímetros de su cara mientras él la miraba con los ojos confusos y abiertos sin entender porqué ella lo miraba de esa manera y porque se atrevía a romper aquella intimidad.

No cabían en sus ojos más miedo. Él no podía dejar de mirar sus labios porque su mirada le hacía daño a la vista, le volvía vulnerable. La situación no podía ser más extraña para ambos. Y ella respiraba fuerte, mientras su pecho se movía rápido y se incrementaba la velocidad. Era como si el aire entre los dos no fuera el suficiente. Como si ella estuviera luchando por dentro contra ella misma.

Él se quería mover y romper aquella tensión, pero estaba paralizado por la reacción de ella. ¿Por qué?

Ella comenzó a llorar y sus lágrimas resbalaban por sus mejillas, mientras el aire fresco de la noche les movía el pelo, y les enfriaba a ambos la piel de los brazos y el cuello. Él comenzó a parpadear y quiso que parara, que ella dejara de una vez de llorar, pero él no podía reaccionar y no hacía nada. Le crecía un nudo en el estómago que sse volvía más y más grande cada vez que la veía mirándole con los ojos empapados en impotencia. Cada vez que veía como sus labios no dejaban de resoplar porque le costaba coger aire.

El viento hacía que el pelo de ella le acariciase el cuello y transportase su olor. Un olor dulce que le atormentaba los sentidos. Todo era tan confuso. Y el aire cada vez les erizaba más la piel.

Entonces ella apretó los labios intentando parar de respirar tan fuerte, y era como si los gritos salieran por sus ojos. Le puso una mano sobre el hombro mientras él seguía impactado, y se dio cuenta de que ella estaba temblando. Ella se fue acercando poco a poco con los ojos llorosos a él, gimiendo mientras apretaba los labios. Se acercaba con los ojos cerrados con fuerza y la cara empapada, sin parar de temblar y apoyó suavemente su cabeza sobre el cuello de él.

Gimoteaba sobre él mientras él seguía inmóvil ante tanto dolor y se le erizaba la piel del cuello en contacto con sus lágrimas. El olor de su cabello lo mareaba, y solo era capaz de cerrar los ojos e inhalar profundamente aquel aroma.

Ella no contuvo más su llanto y gritó. Lloraba a lágrima viva sobre su hombro y él con un escalofrío en el cuerpo despacio la rodeó con sus manos para consolarla. No sabía muy bien como hacerlo así que fue muy incómodo, pero era lo que creía que debía hacer. Ella se apresuró y le apretó fuerte contra sí, apretando con sus dedos su espalda, con miedo a que él se convirtiera en humo y se desvaneciera en cualquier momento.

jueves, 28 de mayo de 2009

De madrugada


En la vigilia es a veces
cuando más cuerdos estamos.

Cuando mejor entendemos
la cantidad de sandeces
de las que ya hemos hablado.

Las ironías del tiempo.

jueves, 21 de mayo de 2009

Hasta luego.


En su casa de Montevideo. Allí nos deja una de las celebridades más humanas de la poesía.
Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia.
Ni un nombre menos de los cinco que le pusieron. Ni un año menos de los 88 que vivió, sin su octogésimo octavo verano.

Allí nos dejó, en Uruguay. Pero nunca dejará de revolotear en nosotros con cada uno de sus versos. En cada sensación, cada sonrisa, en cada pelo que me erizó y en cada enseñanza que aprendí con sus palabras.

Tan corto el encuentro. Y ahora que por fin aprendía de un poeta vivo... nos deja.

Ayer leyendo sus poemas en el Inventario este me llamó la atención:


Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la misera y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.


Mario Benedetti.


Grande entre los grandes, nunca se marchará del todo.

sábado, 16 de mayo de 2009

No.




Bonita canción.

Cosas que acaban. Cosas que empiezan. Cosas que perduran.

El tiempo seguirá pasando queramos o no.

Ya es hora de habituarse a su ritmo, ¿No crees?






Me volvieron a inyectar el oxígeno a la fuerza.
Y mientras él recorría cada conducto y mi sangre se aceleraba...

Tan sólo fui capaz de respirar, y dar las gracias.

domingo, 3 de mayo de 2009

Enmeda tus errores

Hoy dejé de predicar con el ejemplo que me enseñaste. Sé que podemos exagerar cuando la tensión nos come, pero no me es grato ver en mí algo que no es corriente.

Algo que estoy más que harta de difundir aunque la gente no me tome en serio. Algo de lo que me sentía orgullosa de entender y de haber aprendido. Y ahora me siento defraudada. Me siento defraudada por defraudarte. Incómoda.

Me he pasado esta corta vida aprendiendo de ti. Aprendiendo que si uno no trabaja y no se esfuerza no conseguirá nada. Aprendiendo que debemos olvidarnos de lo que hacen los demás y obrar como creemos correcto. He aprendido que no aprenderás a valorar un detalle hasta que te decepcionen y por eso debes librar a los demás de lo que tu has sentido en tus propias carnes.

Siempre con una sonrisa en la cara. Siempre intentando romper la tensión. Intentando sacarme adelante, sacarnos a todos. Descuidándote a ti misma por velar nuestra salud, tanto física como emocional. Demostrándonos cada minuto que somos razones por la que existir. Demostrándonos que podemos con todo lo que se nos ponga delante, que las limitaciones se vuelven cristales cuando las escuchamos de tu boca.

Y hoy me despreocupé. Hoy acaté el camino de menguar la importancia, intentando ser como el resto del mundo. Ya no era el seguro que todos esperábamos. Dejé de ser la que siempre se preocupa por no deufradar y se pasa la vida sermoneándo al resto del mundo intentando que todos obren de la manera que ella cree que es más correcta. Dejé de ponerme en el lugar de otro para simplemente ignorar. Para devaluar. Y eso no me ha hecho feliz.


No me siento orgullosa. No me siento satisfecha. Tampoco me siento tan terriblemente mal, no quiero sacar las cosas de contexto, pero la verdad es que no me gusta esa faceta. Hacer tú también lo que les dices a los demás que no es bueno hacer. De nuevo un saludo a la hipocresía. Al menos puedo darme cuenta de que es un fallo que aunque sea normal, no puedo permitirme. No debo permitirme. Y con ello no quiero decir que no me vuelva a despreocupar, porque soy humana y me equivocaré constantemente, pero debe haber algo dentro de mí que luche por mejorar, que combata y que cada vez haga que ocurra lo más mínimo.
Que pueda dar ejemplo de que es posible intentar hacer el menor daño posible a los demás.

Posiblemente no sepas del todo que no solo has sido imprescindible sino que además has sido la pieza clave para que yo hoy sea lo que soy. Has sido quien me ha animado a seguir adelante todas las veces que me he caído. La que me compone los pedazos. Y la que no sólo me dio la vida sino también la que me la devuelve todos los días.

Y... a veces no somos capaces de demostrarlo a diario, ni siquiera a menudo.
Pero, es que nunca tendré suficiente con lo que agradecerte.

Gracias por hacerme vivir y por acompañarme continuamente.

Te quiero.

Puede que me arrepienta de subir la foto porque no me gusta subir fotos personales, pero... al menos hoy te la mereces.

lunes, 27 de abril de 2009

Cálido.


Aún recuerdo cuando escribí este poema, dónde y por qué. También recuerdo que fue tras la lectura de un gran poeta chileno que desgraciadamente ya no nos acompaña en nuestros días. Sus profundos poemas han llegado a oídos de todos marcando sus versos en cada poro de nuestra piel. Imposible no conocer uno de sus versos más famosos que reza:

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.

Implacables los versos de Neruda que se recopilan en su obra Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Su lectura, junto a una cálida tarde y a mi fijación por expresar al mundo los sentimientos más espontáneos y por conservar cada uno de tus recuerdos me llevo a escribir algo diferente. Simplemente un acercamiento a poder ilustrar con palabras fugaces segundos, quizás minutos en los que mi atención se volcó en tu figura, queriendo traspasar tu cuerpo. Este poema no es mejor ni peor que cualquier otro que haya escrito, tan solo diferente. Y solo por ser diferente merece que lo ponga aquí.


19.02.09

Tibio.

Como las veraniegas tardes percibo tu cuerpo.

Te observo cuando tus ojos caen rumbo al suelo
y apoyado se alzan tus hombros.


Dubitativo.
Dueño de la insatisfacción y presa del silencio.

No eres consciente de los movimientos de tus manos
ni de la encarnizada lucha que corre entre tus dientes y tus labios.


El vacío te golpea el pecho,
mientras una extraña sensación te invade.

Una falsa paz y un desconcierto se suman en tu persona.
Desaparecen las ganas.

Tu voz se apaga nuevamente
y cuando toma impulso
es como si hasta ella dudase de su mera existencia
y sólo se encuentran en tí ecos.

Ecos de las palabras que salieron de tu pecho
y nunca llegaron a rozar tus labios.
Pensamientos que en tí se ocultan
y
de los que ni tú mismo albergándoles eres fiel a ellos.

El silencio que guardas te libra
de las mil y una amarguras que pueden causar las palabras,
pero te privan a su vez de las delicias mismas.


¿Cómo vives sin sabor muchacho,
cuando mi lengua arde por probar el cielo de tu boca?

Las sonrisas que por ti nacen saben más dulces.
Tus miradas prolongan la efímera vida
de las mariposas que me nacen bajo el pecho,
alborotándolas incesantes por salir de mi boca.

El perfume de tu piel se adentra en mí

creando adicción y dependencia.
Adormeciéndome en la más dulce sensación,
tanto que me hace creer que capaz sería de vivir
con tan solo respirarte.


Y en ocasiones me pregunto
porqué mis ojos te observan.
Y como a muchas preguntas,
quedo yo sin respuesta.

domingo, 12 de abril de 2009

C.


Anoche nació una nueva testigo de mis historias.

Me acompañará en el camino para contarle al mundo cada paso importante.


Para mostrar desde mis ojos mi propio escenario.


Abrirá puertas. Se convertirá en la vía de descargue de las oscuras ansiedades.

Testigo. Instrumento.

Quizás el escape que necesitaba.

Bienvenida seas.

jueves, 9 de abril de 2009

Abre las puertas


Tanto miedo nos da sufrir.

Tanto miedo nos da volar.

Tanto miedo nos dan los cambios.

Que no arriesgamos por miedo a perder lo que tenemos.

Nos quitamos vida.

Nos robamos tiempo, felicidad, sufrimiento...

Evitamos vivir.



Sé que voy a sufrir.

A llorar, a reir, a ser feliz.

Sé que las cosas cambiarán y cambiarán, que nunca serán iguales.


Pero no dejaré de intentar mejorar las cosas por miedo a perderlas.

No dejaré de intentar ser feliz porque sufra.

No dejaré de hablar por miedo a que tu calles.



Porque el miedo lo dejé dentro de la jaula cuando me eché a volar.
Porque allí se consumira sin mí.



Ya no tengo qué ocultar.

sábado, 28 de marzo de 2009

Lluvia


Llovió. Intensamente.

La lluvia se convirtió en mi espejo. Como los sentimientos, las gotas cada vez más grandes y concisas, me golpeaban la cara precipitándose contra mis pestañas. Contra mis manos, contra mi pelo, mis labios.

Y vi como corrían los torrentes, como fluía el agua.

Sentía esa humedad en la piel.

Aun no comprendo como pasé del frío al calor. Como pude sentir la calidez en contacto con el frío de la lluvia.


Quizás siempre me ocurre igual, y soy capaz de aguantar el poco calor que me entregues a pesar de todo el frío que me des.

Vivir entre la humedad que tanto me recuerda a... tu boca.

sábado, 21 de marzo de 2009

Soy


Con el sonido del fluir de las aguas , mi mente es capaz de viajar por torrentes.

Soy capaz de romper la consistencia de la arena... con tan solo deslizar mi mano sobre ella.

Capaz de sentir el frío de las olas en cada uno de los dedos.

Capaz de sentir la brisa y el olor a sal.

Soy capaz de olvidarme y capaz de recordar.

Capaz de sentir el dolor... capaz de aguantarlo.


Soy el aire... que vaga en susurros.


Soy tu boca cuando pronuncias mis palabras.


Soy tu sonrisa, soy tu tristeza.


Soy los recuerdos.


Soy el amor. Soy el olvido. Soy el pesar.


La compasión y la desdicha.


El amargo silencio.


La reciente impasibilidad.

Soy el vacío de los huecos que dejaron.

La plenitud de quienes me llenan.


Soy...

viernes, 20 de marzo de 2009

Resbala...

Resbala, resbala , resbala, resbala.

Mézclate con la nada.

Vamos,

Esfúmate

Vuélvete etérea.


Hazlo antes de que vuelva.

Hazlo antes de que llegue.

¿No oyes ya sus pasos?

Rápido.


Tienes que irte y no volver jamás.

Fúndete en lo incierto de lo efímero.

Daré las gracias por tu visita

Pero ya vete.


Nunca vuelvas a dejar que la angustia te abrace.

Desaparece.

Recúbrela del blanco puro del no sentir.

Se acerca.

Vuelve a la carga y quién sabe si con más fuerza.

Te lo ruego, vete.


Escóndete en el mar.

Bajo las aguas.

Viaja suavemente con el viento.

Pero no vuelvas.

Vete.


Antes de que te encuentre

Antes de que te envuelva.

Antes de que la historia se repita otra vez.

jueves, 26 de febrero de 2009

Confianza.

"Si oyes una voz
dentro de ti diciéndote ‘no sabes
pintar’, pinta, faltaría más, y la
voz se callará"
Vincent Van Gogh.



“Lo que un hombre piensa
de sí mismo es lo que
determina su destino”
Henry David Thoreau



La confianza es definitivamente uno de los engranajes imprescindibles para el correcto funcionamiento de la máquina de nuestros sueños y objetivos. Sin ella, la máquina se paraliza y deja de funcionar. Ya puedes poseer todos los mecanismos que tú quieras, que sin ella, no funcionará correctamente.

El miedo a fracasar muchas veces nos inmoviliza volviéndose un obstáculo en nuestro camino. Lo intenté y falle. ¿Qué se supone que hago ahora? No quiero volver a fracasar.

Claro, si las cosas no son perfectas, no sirven ¿no? Resulta que la única manera de que las cosas se asemejen más a nuestro concepto de perfección es practicando y fracansando para que fracaso tras fracaso podamos corregir errores y limar asperezas. Pero nuestra "gandulitis crónica" siempre nos hace ir por el camino más fácil y práctico, por el que podamos obtener resultados inmediatos, obviando si los resultados son los óptimos.

¿Nunca les pasó que jugando a un videojuego (sobretodo aquellos como Super Mario, Crash Bandicoot o Sonic que eran de plataformas) empezaban la fase y la intentaban hacer perfecta a toda costa? Está bien, vamos a explicarnos más y mejor. Por ejemplo, en el videojuego de Crash Bandicoot había que recoger manzanas (a las 100 se convertía en una vida) y que romper cajas. Algunas cajas eran especiales y además estaban unas piedras que debías conseguir para continuar en el juego.

Luego habían algunas fases que eran en continuo movimiento y tenías que estar atento para que no se te quedara nada sin coger. Pues bien, al principio cuando no se tiene mucha experiencia es imposible coger todas las manzanas o romper todas las cajas. Sí, puedes superar la fase sin coger todas las cosas, pero no es lo mismo. No sabe igual. Una vez pasas la fase tu próximo reto consiste en hacerla perfecta, sin un fallo. Y para conseguirlo necesitas jugar muchas muchas veces.

Vale, ahí es donde quiero
enfatizar mi reflexión. Cuando empezabas a jugar y de repente veías que se te quedaba algo atrás y por lo tanto tu partida no sería "perfecta", lo mínimo que tenías que hacer era tirarte por el acantilado o en su defecto estamparte contra un monstruo para acabar esa partida, y así volver a comenzar una en la que poder obtener todas las cosas. Era así de fácil. Algunas veces sólo tenías que quitar los dedos del mando y esperar un instante a que se avalanzaran sobre , o si no como dije "suicidarte" para renacer puro y limpio. Así pasaban las partidas y partidas hasta que tras mucho practicar llegara el día en que lograras hacerla perfecta y pudieras proseguir con otra fase.

La vida real lamentablemente no es como en los videojuegos. Si fallas, no puedes suicidarte o esperar que te maten y comenzar una nueva partida. La perfección no existe. Así que la única manera de seguir la partida es aferrarnos a lo que para nosotros es "lo óptimo" y confiar en nosotros. No por no conseguirlo todo el mundo se acaba. No por fracasar, se dejan de conseguir objetivos.

Fracasar es un paso más, no un fin último.

lunes, 16 de febrero de 2009

El falso Espejo


El falso espejo (1928) René MAGRITTE.

Para crear esta pintura surrealista, Magritte se inspiró en un grabado del arquitecto del siglo XVIII C.N. Ledoux. Además, gran importancia tuvo en la obra un verso del poeta surrealista Paul Éluard que dice así:
"En los ojos más sombríos se encierran los más claros"


Los sentimientos. Las emociones.
Obsesionados por querer derrocarlos a un segundo plano no somos capaces de reconocer su importancia.
Cuanta razón tenía el escritor británico Graham Grenne (el cual para mi curiosidad nos abandonó exactamente un día antes de mi nacimiento) cuando dijo:


"Llamamos Sentimentalismo a los sentimientos que no compartimos"
La incomprensión y la indiferencia humanas nos conducen a un pronunciado egoísmo, en el cual nos creemos únicos protagonistas y dueños de las emociones. Mártires de la situación. Agonizantes personajes que sufren infinitamente cada una de sus dolencias. Pero todo se torna de otro color cuando dejamos de mirarnos en el espejo para observar al resto de seres vivientes.
Entonces, todo puede llegar a ser tan superfluo y trivial. Tan dramático. Observar las emociones ajenas nos produce... un extraño sentimiento de impasibilidad, de fortaleza.
Con esto de nuevo vuelvo a remitirme a refranes y es que "Mal de mucho, consuelo de tontos".

"Me considero más fuerte por no sufrir tus dolencias. Me considero más fuerte por no rebajarme a sentir lo que tú sientes. Más fuerte, por no llorar. Más fuerte, por no gritar. Más fuerte... por no sentir.

Sé controlarme mejor, y por eso soy más fuerte. Por eso, no soy tan sensible. Por eso, los sentimientos... no importan, no me afectan."

¿Cuánto egocentrísmo podemos albergar en un cuerpo adulto? ¿Tanto? ¿Cuándo nos daremos cuenta de que no somos los únicos seres con sentimientos?. ¿Cuándo reaccionaremos y aprenderemos a ser más sensibles para poder entender mejor a los demás, al sufrimiento ajeno?.

Quizás no hoy. Puede que tampoco mañana.

Si no nos comunicamos, jamás podremos entendernos. Seguiremos individualizando emociones, creyéndonos los más especiales y a la vez, los más fuertes.

Si no te expresas, no puedo apreciar lo que piensas, lo que sientes.
Entonces nace el Arte.
Porque con él entendemos poco a poco mejor cada día a los demás.

Porque con el Arte mostramos al Mundo nuestros sentimientos y nuestras emociones. Nuestros pensamientos e incertidumbres. En busca de una respuesta del Mundo.

Emitimos un mensaje para aquél que quiera recibirlo. Y así poder mejorar la comprensión entre unos y otros.

Lamentablemente, muchos de aquellos emisores tan importantes no podrán recibir una respuesta nunca más, pero su mensaje perdurará para siempre en las mentes de aquellos en los que se instalaron y dieron fruto, sirviendo de inspiración, ayudando a crear una mayor tolerancia y a enriquecer almas difusas e incompletas.

El arte.
La pintura. La escultura. La arquitectura. La literatura. La música. La danza. El cine.

Elige la manera que prefieras para expresarte, pero házlo.


Y me mostraré al mundo como un cristal buscando que el mundo se vuelva más cristalino.

viernes, 6 de febrero de 2009

Frío.


Llovió toda la noche.
Incansablemente.

Y cada estrepitosa gota de lluvia se sumía en el silencio.
Quizás en el silencio de los ignorantes, de aquellos que callan por miedo a no saber lo que dicen.
O puede que fuera el silencio de quienes viven en armonía, los que no necesitan pedir más de lo que tienen.

De una manera u otra, yo callaba. Sellando mis labios a la amargura de las palabras.


Y mi silencio era frío. Húmedo.

Como aquella apacible noche en la que mis mariposas no dejaban de revolotear y yo cerraba los labios con fuerza, por miedo a que salieran.