sábado, 28 de mayo de 2011

Golondrinas

Parezco una niña pequeña asomada al balcón, siguiendo el aleteo de las golondrinas por la mañana con las pupilas.

Son tan, pero tan bonitas. Tan elegantes, ruidosas, rápidas y libres.


No me canso de mirarlas.

miércoles, 25 de mayo de 2011

A los ojos

                        ¿Por qué me miras así?


                                 
                         Porque nunca he sido capaz de mentir con los ojos.

sábado, 21 de mayo de 2011

Lo prometido

¡Hey!

El día dos de este mes empecé otro de mis retos del mes. No lo hice el día uno como es costumbre, porque era el día de la madre y estuve liadísima en la cocina haciendo mil cosas con los enanos -hermanos- para impresionar a nuestra madre (algo que conseguimos con éxito, por cierto).

Entonces, me vi que empezaba Mayo y no me había propuesto hacer ningún reto, así que el lunes 2 después de llegar de la universidad, decidí empezar un reto para este mes que me habían propuesto para Abril. En facebook me propusieron diferentes retos y barbaridades -que simpáticos ellos- y una de esas propuestas era la de pasar un mes entero sin redes sociales.

Veamos señores, estamos en Mayo. Mayo en el léxico universitario -sobre todo el de Bolonia- es sinónimo de exámenes, estrés y trabajos. Así que el día 2 según llegué a casa, entré en el ordenador y escribí un texto y un estado en las redes sociales en las que me metía, Tuenti y Facebook. Puse que estaría todo el mes de mayo sin entrar en las redes sociales, a lo que muchos empezaron a amedrentarme como si de adicción tal tabaco se tratase. También me dijeron que el reto no valía porque no lo empezaba el día 1 y que además el día 2 ya me había metido para informar del reto. Por lo tanto, lo que hice fue establecer que no podría entrar en Tuenti ni en Facebook desde las 16:00 de ese día hasta el día 2 de Junio hasta esa misma hora, para que de esa manera, el reto fuera estar un mes exacto sin trampa ni cartón.
                                                      MAYO SIN REDES SOCIALES

Bueno... ¿Y que cómo me va? Hombre... va bien. Muy bien. Bueno, no. Dejémoslo en bien. Vuelvo a ser imprecisa. La expresión exacta podría ser... "bastante bien".

Aspectos negativos de no entrar en las redes sociales:

  1. No tener un contacto tan directo con la gente a la que no puedes ver todos los días o viven muy lejos de ti. Que sí, existe el mail, el messenger, el móvil, incluso el correo si quieres, pero... las redes sociales son mucho más cómodas. Y es algo que notamos luego.
  2. Que la gente empiece a hablar de cosas que no has visto y no te enteres.
  3. Que todo el mundo te diga cosas como: Bueno, si tal ya lo hablamos por tuenti o facebook. ¿Viste lo que te puse ayer el muro/tablón? ¡Pero si te invité al evento! ¡Aaaaaay lo que te escribieron ayer, que risa! -todos o la mayoría espero conscientes de que ni me había ni me iba a meter-.
  4.  Tener que usar más el móvil, el mail y el messenger (que personalmente muchas veces la come).
  5. No poder compartir fotos, impresiones y escritos según me nazcan de manera sencilla.
  6. Que me "trolleen". Todo el mundo me está diciendo que me están dejando comentarios todo el rato en el tuenti y he podido verlo incluso en directo. No el Tuenti, por supuesto, sino por ejemplo a mi amiga Bea en frente de mi con el portatil en mano y cara de: "Se que vas a matarme, pero vale la pena". Al parecer cuando abra el tuenti, tendré que pasarme otro mes cortando cabezas. ¡Simpáticos, ya podrían comentar tanto cuando estoy yo! jaja

Aspectos positivos de no entrar en las redes sociales:
  1. Diversifico mi tiempo en internet. En lugar de prestar tanta atención a las redes sociales, hago otras cosas como puede ser escribir en otras plataformas (twitter, blogger, fotolog...) o leer blogs de todo tipo. Me preocupo más por adquirir conocimientos y entretenerme que por estar viendo que hace fulanito y fulanita.
  2. Muchas veces me da pereza incluso encender el ordenador, por lo que acabo leyendo, viendo una serie o mi pasatiempo preferido: durmiendo.
  3. Me distraigo mucho menos debido a todo el tiempo que puedo emplear en otros asuntos.
  4. Vivo más despreocupada respecto a lo ajeno y mucho más centrada en cuanto a lo mío.
  5. Paso más tiempo con los enanos -mis hermanos-.
  6. Tengo en mente más proyectos.
  7. No tengo que entrar en las redes sociales por si alguien de clase o algún amigo quiere decirme algo urgente (suelen hacerlo por ahí por la comodidad, como dije antes) porque están avisados de que no estaré.
  8. Tranquilidad, calma, menos estrés. Mayor equilibrio.


Entonces... se supone que esto de los retos, lo hago para probarme, superarme y desligarme de hábitos que me gustaría corregir. Y por ahora va bastante bien. Febrero sin café fue difícil, pero aguanté. Marzo sin chocolate fue casi traumático, pero el no poder acceder a algo hace que busques otras alternativas y así, descubras muchas cosas. Mayo sin redes sociales (en Abril descansé), no ha sido tan dramático -quizás porque lo elegí ya que era un mes en el que estaría ocupada y me beneficiaría aprovechar el tiempo- aunque requiere voluntad.

Creo que esto de distanciarse un tiempo y probar la voluntad es algo beneficioso para cualquiera. Consigues adiestrar de alguna forma tu fuerza de voluntad mediante pequeños logros constantes y además, como decía antes, es una gran oportunidad para descubrir otros puntos de vista y alternativas.


No, no es un anuncio subliminal de Emicela.
Es un café normal en una taza al azar, no caí en que se vería el logo de la taza .
Me despido ahora, ya seguiré poniendo por aquí lo primero que se me ocurra que últimamente me veo inspirada. Ya pondré algo sobre este tema cuando acabe el reto (el día 2 de Junio) e iré pensando qué hacer para Junio. Tenía pensado un Junio sin teléfono móvil, que es un fastidio en muchos aspectos sobre todo para que me localicen, pero bueno, si no fuera un fastidio, no tendría gracia el reto. De todas formas aún no estoy segura. Se aceptan propuestas.

Muchas gracias por leer semejante tostón y disfruten de su tiempo.
A las riendas del desarollo, Ner.

jueves, 19 de mayo de 2011

Sueño de día


¿Será verdad lo que dicen?

Soñar desde que amanece 
se ha vuelto rutina.
Y dormir por las esquinas
no es lo que apetece.

martes, 17 de mayo de 2011

Ilusión

Cuando creas que al mundo le falta luz
conviértete en una bombilla.



Los momentos especiales han de ser creados.

domingo, 15 de mayo de 2011

Devaneos



Esta noche no estás tú.
Ni él. Ni el otro. Ni el anterior.
No está ninguno.
Ninguno de mis pasados, presentes o futuros exquisitos dolores.

Esta noche estoy sola. Y mientras conducía ensimismada por carreteras bañadas de verde, negro y azul marino, pensé: "¿Qué es realmente lo que quieres?"


Lo que quiero realmente, es disfrutar de alguien que sea capaz de entender como soy. Alguien capaz de complementar mis vacíos. Alguien con quien crecer. De quien aprender continuamente. Quiero disfrutar de alguien que sea digno de convertirse en mi eterna inspiración. Que merezca con creces cada una de mis atenciones, que se hagan poco para siempre intentar superarme.

Quiero ser yo. Con miedos y ansiedades. Sin barreras ni controles. Con mis buenos y mis malos. Sin mentiras ni ataduras. Quiero poder compartir el silencio sin que se vuelva incomodidad.

Quiero vivir, errar, acertar, quiero decidir. No necesito a nadie que lo haga por mi. Necesito a alguien que lo haga conmigo.



Amarillos. Se encienden las luces, la noche cae.

¿Estás segura?
Sí. ...No...

¿Le quieres?
Sí.... no lo sé. Eso creo aveces. Con una seguridad palpable.

¿Entonces?
Entonces resulta que tengo el tacto algo atrofiado, y esa certeza muchas veces se esfuma. Se borra completamente . Y el escepticismo y la calma se apoderan de mi como un trance. Entonces nada y todo importan.

¿Le quieres como al resto?
Vamos, sabes que nunca es igual. Nunca de la misma forma. Hay afectos indefinibles. Incatalogables.

¿Por qué no avanzas?
Porque ya no hay camino. Se ha desdibujado por completo.

¿Entonces?
"¿Entonces?" ¿No sabes decir otra cosa? Entonces, nada. Entonces, las cosas son como son. Distintas que ayer. Distintas de mañana. Las cosas de Hoy.


Las inamovibles cosas... de Hoy.
No hay más.

domingo, 3 de abril de 2011

Last hour.

A cosa de una hora de entrar en la segunda década.

Para informar ya que estamos en Abril,  decir que pude con el reto del chocolate ^^ . Y aunque estuve pensando qué hacer este mes, no se me ocurrió nada. Gracias a quienes me dieron de todas formas ideas.

Como regalo de cumpleaños mi madre colaboró en comprarme una réflex nueva (la mía se me había roto hace unos meses) y aunque ya la compré, la utilizaré esta semana a partir de mañana.

Estoy muy orgullosa de estos 20 años y de la gente que me ha acompañado durante ellos.
Muy muy agradecida de mi familia (incluyendo a Haru, mi perro) y de que estén conmigo en todo.

Después de  sentimentalismos varios y chorradas:

Bienvenidos sean, mis queridos 20.

sábado, 26 de marzo de 2011

Actualizar

No suelo escribir en este blog de esta manera. Me refiero a que no lo utilizo para actualizar sucesos, sino más bien para dejar caer textos, desahogos o aquello que causa algún impacto en mí. Sin embargo, ya que en otros post hablé de unos retos que me había propuesto y de unas lecturas, toca dar noticia.

En Febrero me propuse no beber café en todo el mes, y aunque me costaba a veces sustituirlo, pude aguantar los 28 días sin una gota del néctar de los dioses.

Para Marzo, como el reto de Febrero dio resultados, decidí pasar todo Marzo sin chocolate. Y créanme, es mucho más difícil. Mucho más.
En una ocasión salí con unas amigas a tomar algo y decidimos pedirnos unas copas de helado. Todas las copas excepto una, llevaban algo de chocolate. Y esa en cuestión, no me llamaba la atención para nada. Tuve que pedir el helado aparte para restarle cualquier indicio de existencia de chocolate. Además, resulta gracioso que precisamente cuando no puedes tomar algo todo el mundo esté por la labor de invitarte a tomarlo. Incluso quienes no sabían que no podías tomarlo:
"Neri, mamá hizo tarta de chocolate"
"¿Quieres cereales con virutas de chocolate?"
"¿Quieres un kit-kat?"
"Neri, ¡le compramos a papá para el día del padre una tarta de dos chocolates!"
"¿Un cola Cao?"
"¿Yogur de sttracciatella?"

"Esta semana vamos y nos tomamos un chocolate a la taza"


Les sorprendería saber cuantas cosas hay en el mercado que contienen de alguna manera chocolate. Vivía en un estrés continuo mirando etiquetas y rechazando invitaciones. Para tanto fue que ,una noche en la que tuve una pesadilla estremecedora, soñé que sin querer, instintivamente, me olvidaba del reto y comía algo de chocolate. Sería algo insignificante si cuando me di cuenta en el sueño no hubiera sentido un bajón de tensión inmediato y un sentimiento de decepción abrumador. Sentía que había estropeado todo el esfuerzo y había faltado a mi palabra.

Y sí, vale, es una estupidez. Pero eso hace que me de cuenta de hasta qué punto quiero guardarme fidelidad y cuanto me importa mi integridad. Tomarme las cosas en serio y conseguir lo que me propongo.
No soy capaz de verme hacer algo que va contra mi forma de pensar, y de sentir, solo por alegrar al resto. Estoy de acuerdo que siempre hay unos límites, unas concesiones flexibles. Pero no soy capaz de fingir lo que no soy por miedo a perder algo que me lo exija. Es algo que me produce un malestar inconfesable. Siempre he acabado por alejarme de las personas que no eran capaces de respetar mis convicciones y que pretendían llevarme a donde yo no estaba dispuesta a ir.

Bueno, hoy estamos a 26 de Marzo y me quedan 5 días más tan solo sin chocolate. Se acerca mi cumpleaños, en Abril, y entonces pienso disfrutar todo lo de este mes. No es que piense morir de indigestión por chocolate. Pero si hay algo que puedo extraer de estos retos, es que el carecer de algo que para ti es por lo general accesible, te ayuda más tarde a valorar cada posibilidad que tienes de disfrutarlo. A reorganizar tus prioridades. Por ejemplo, cada vez que me voy de viaje al extranjero, extraño muchísimo la comida canaria o su Sol. Y eso es lo que hace que una vez estoy de vuelta, sepa valorarlo infinitamente.

Aparte de la cuestión de los retos, esta semana, precisamente, no ha sido nada fácil. Emocionalmente he estado bastante aturdida y aunque ha habido momentos buenos, en otros me desquiciaba. A veces no eres del todo capaz de discernir entre lo que quieres ― y si realmente lo quieres ― y lo que debes ― y si realmente es lo mejor ― sin trastornarte para deshacer las nubes.


También he terminado de leerme por fin “¿Quién te lo ha contado?” de Marian Keyes y no me ha decepcionado para nada. De hecho me ha encantado. He aprendido que una vez rompes algo, es imposible hacer que vuelva a su estado inicial. En ocasiones es algo tan valioso, que merece la pena mantenerlo y cuidarlo aceptando las circunstancias tal como son. En otras sin embargo, solo arrastramos un sinsentido hasta los límites de terminar de destrozar lo que tenemos. Y entonces, es cuando la realidad hace aparición para demostrarte cómo has podido alargar algo que ya no tenía remedio.

Siempre tienes que ser capaz de encontrar las fuerzas que te ayuden a cambiar. Las fuerzas que consigan que luches hasta el final por lo que quieras y que seas capaz de buscar nuevos objetivos cuando no haya remedio para algo.


Hoy me siento diferente. Supongo que como todos los días. Y me alegra, me alegra mucho, aprender continuamente y ser capaz de cambiar y actualizarme. De renovarme y ver las cosas desde otro punto de vista para reconocer mis errores y mis aciertos. Para consolidar un futuro equilibrio y valorar el presente.

Hasta más ver, volveré pronto con señales de humo.

lunes, 14 de marzo de 2011

Billete a tierra firme

Cuando es de noche en alta mar, todo es absolutamente inmenso.
Se desdibuja el horizonte. No hay más ruido que el vaivén del océano y sus corrientes. Corrientes que te arrastran en un círculo vicioso. En el que luchas por mantener el aire que te queda en los pulmones. Tan solo un par de segundos más.

Te aferras con fuerza a las ruinas de tu voluntad. Y no hay nada que te aliente. El miedo y la cortante humedad te paralizan. Solo puedes dejarte llevar por las corrientes, resguardando el aire.
No entiendes donde quedó el cielo, lleno de estrellas, tan lejos de ti. Tampoco desde donde mira la luna.


Y entonces, un haz de luz te ciega, y caes hundiéndote entre las profundidades de la marea. Creyendo que el oxígeno ya no te brinda una tregua y empiezas a desfallecer. Sales a flote en un último esfuerzo, donde te ves rodeada por otro haz de luz. Y te das cuenta… de que no son las pocas fuerzas que te quedan lo que te ciega. No es la fátiga.

Es un faro.
Un faro indicándote la vuelta a casa.
La tierra firme.
Un lugar donde caminar no supone esfuerzos, donde el agua no te recubre las pestañas.


Eso es. El faro que me recuerda constantemente que existe una tierra firme. No necesito un barco que me auxilie. Solo a alguien capaz de estar ahí. Capaz de devolver la luz cuando tenga el agua hasta el cuello. De devolverme la razón para seguir el camino. De devolverme poco a poco mi esperanza mojada y hundida.


Las ganas de darlo todo. De luchar.









domingo, 30 de enero de 2011

Constancia

Ahora mismo hará casi 4 años desde el día que decidí encaminar mi vida y empezar a poner voluntad en mis propósitos. En todo ese tiempo, he cambiado mucho. No sólo mi vida ha cambiado y he aprendido mucho, sino que además he perdido malos hábitos, perfeccionado otros y limado muchas asperezas. Aún así, todavía hoy me queda mucho por recorrer y por lograr. Y sé que se puede. Siempre se puede mejorar.

Llevo ya mucho tiempo relajada haciendo pequeños logros con un poco de esfuerzo. Pero sé que podría estar esforzándome más y consiguiendo más del doble de lo que obtengo.

No me gusta nada hablar de algo que luego puedo no hacer. Personas que están continuamente hablando de lo que harán (yo prefiero decir humildemente "lo que quiero hacer") y pierden su determinación en esas propias palabras, no haciendo más que prometer o convencer al resto de cosas que quizás no conseguirán. Por ello la mayoría de las veces, para no sentirme presionada, prefiero actuar primero, intentarlo. Y luego, una vez conseguido, hacerlo saber. Así no decepcionarás a nadie, o parecerá que se te va la fuerza por la boca y hablas por hablar.
Pero aunque así es mi punto de vista la mayoría de las veces, no es lo que me parece lo más acertado. He leído que para motivarse en un propósito lo que más se recomienda es hacerlo público para de es manera, hacernos más responsables y tomarlo en serio. Otro aspecto importante, es el hecho de ir escalón por escalón, ser constante y tener paciencia para motivarse con cada pequeño avance y no desesperarse buscando resultados inmediatos. Si tienes fijo tu objetivo final, sólo es cuestión de ir poco a poco hacia él. De seguir teniendo ese punto en mente en los momentos más difíciles cuando se te pase por la cabeza abandonar. Y entonces mirar tu punto inicial y tu progreso, y encontrar en él las razones por las que seguir.

Por eso, además de las cosas que tengo en mente hacer, quiero cuando me encuentre con ganas proponerme retos de un mes que me ayuden a perder hábitos no aconsejables y a motivar mi control y constancia.

Primer Reto: FEBRERO, el mes sin café.

Últimamente debido a la época de exámenes por la que acabo de pasar, mi consumo de café se ha incrementado, y aunque me ha ayudado cuando me encontraba débil o cansada, también me ha alterado innecesariamente.
Adoro el aroma del café. También su sabor y sus distintas variedades. Cuando está en la temperatura adecuada es realmente gratificante. Pero es algo que trae inconvenientes y por ello quiero limitar más su consumo.

Razones:
  • Puede producir efectos desfavorables en la tensión.
  • El exceso de cafeína puede sobreestimular el sistema nervioso central causando interrupciones en el sueño, nerviosismo y ansiedad.
  • El café es diurético, por lo que te hace ir más al baño, te deshidrata.
  • La cafeína tiene toxinas que contribuyen a la aparición de la celulitis.
  • La cafeína en exceso amarillenta los dientes.
  • El café al deshidratar reseca la piel de la cara, produciendo un envejecimiento prematuro.
  • Si se toma con el estómago vacío puede producir malestar.
Obviamente, todos sus inconvenientes son con una ingesta en exceso y tiene ventajas como ser estimulante, mitigar la fatiga, propiedades antioxidantes, etc.

Así que para empezar, aprovecharé el mes de febrero en el que empezamos con el segundo semestre en la universidad, para no verme agotada con los exámenes. Creo que me vendrá bien desintoxicarme por un tiempo, reafirmando mi poder de decisión, mejorando mis descansos y ahorrándome el dinero del café entre clase y clase. Mientras menos estimulantes necesitemos, mejor.

Hace unos años, me costaba horrores disminuir el consumo de refrescos en mis comidas. Me resultaba casi imposible. No era capaz de entender como había gente que no lo tomaba de forma habitual, gente a la que no le gustaba o que preferían otro tipo de bebidas. Por aquel entonces, aunque estuviese a dieta o intentase limitar lo que bebía de refresco al día, siempre acababa por beber más de lo normal. Después de que estuve con la nutricionista, aprendí a comer mucho mejor, y a que hay cosas que no nos sientan bien.
Hoy no sólo no suelo beber bebidas gaseosas porque no me sientan bien, sino que prácticamente no bebo nunca refresco. Y no porque que me lo autoimponga como decisión tajante, sino porque no me apetece, es más caro que el agua y no me aporta nada. Por ello siempre que salgo suelo pedir agua para beber, y sólo bebo refrescos si estoy de fiesta o algo similar. En casa, no me apetece nada. Y repito... anteriormente mi mal hábito me hacía creer que era algo poco probable y muy costoso.

Dificultades del reto:
  • Por Navidad me habían regalado un termo para llevar el café a la uni y así ahorrar. Casi no lo he usado.
  • Mi madre toma una media de 6 tazas de café al día porque es una persona muy activa y está acostumbrada a beber mucho café. Por lo que me estará tentando cada vez que lo haga o me mande a hacerlo.
  • Cuando tengo hambre entre horas suelo beber café. Tendré que buscar otro alternativa.
  • El olor. Me encanta el olor a café... será una de las cosas más difíciles de soportar.
  • Cuando esté de bajón, débil o desanimada, buscaré otro consuelo.

Bueno... espero que este año, ustedes también decidan poner más empeño en sus propósitos y se sorprendan con los resultados.
¡Mucha suerte! Ya iré posteando otros retos y como van los resultados.

También me uní a un desafío en un blog para leer 50 libros en el año. Lo importante no es llegar a leer 50 y no es ningún concurso, sino un reto personal para promocionar la lectura.

Tengo bastantes cosas pensadas para este 2011. Iré haciéndolas saber poco a poco.


¡Ánimo!



miércoles, 19 de enero de 2011

Yann Tiersen

Cuando vi Amelie, me enamoré de la banda sonora. Más adelante, gracias al blog de una amiga pude conocer más canciones del autor de la banda sonora. Otro día en la biblioteca encontré un cd con canciones en vivo en un tour. Y la semana pasada, decidí sacar de la biblioteca la película Good Bye Lenin! ya que era alemana y la banda sonora corría a cargo de este mismo compositor.



Yann Tiersen, compositor y músico francés multi-instrumentalista. Sus canciones son como esos pequeños placeres que nunca acaban por cansarte. Están llenas de alegría, de tristeza, de ternura, de melancolía, de agonía y de frescura. Están llenas de vida.







Si tienen Spotify, disfruten con esto:
Yann Tiersen – C'était Ici
Yann Tiersen – GOODBYE LENIN!

También les recomiendo Good Bye Lenin, es preciosa. Más adelante me tomaré algún tiempo para compartir por aquí las últimas películas que he ido viendo. Me terminé de leer La Casa de los espíritus y también me gustaría escribir al respecto. ¡Ah! Y ¿Quién te lo ha contado? de Marian Keyes, va genial. Gracias a su lectura se me pasa en nada el trayecto en guagua de la uni a casa. Además, es una lectura para cualquier momento. Para Reyes me regalaron La estrella más brillante, el último de esta autora y sé que al ritmo que voy con este, el otro lo empezaré pronto.

Hasta dentro de nada.

viernes, 31 de diciembre de 2010

...2011.


2010, gran año.
Se me ha ido volando por completo.


Acabo de escribir una entrada donde daba las gracias a mi familia detalladamente, a mis amigos más cercanos, a los que han pasado de compañeros a amigos, a los que aún siguen conmigo después de los años, a los que pasan conmigo todos los días haciéndome sonreír, a los que compartieron conmigo el verano...

Y a pesar de llevar un buen rato escribiéndolo, lo he borrado. Porque no sería capaz de escribir todo lo importante que ha sido cada uno este año en las horas que nos quedan por quemar de este 2010.

Hoy, la verdad es que no tengo muchas ganas de salir... arreglarme...y dar la bienvenida al año como se merece porque este ha pasado tan... pero tan rápido, que mi mente aún no se ha dado cuenta de la fecha que marca el calendario.

Este año, ha entrado en mi familia el pequeño Haru. Mi primavera... dándonos muchísimos momentos felices.
Las cosas en casa han sido difíciles. Creo que precisamente por eso, he aprendido tanto y tengo tanto que agradecer.
Todos los días doy gracias de la familia que tengo que me ha hecho ser como soy. Que me apoya constantemente y que me hace querer compartir todo eso con el resto de la gente que me rodea.

Este año he crecido mucho. Y no... sigo midiendo alrededor de 1'67, pero he aprendido muchas cosas que no había sido nunca capaz de ver. He conocido... muchísima gente. Gente maravillosa. He podido conocer mejor a conocidos que se han convertido en amigos, en gente importante.

Me he mudado.
He viajado.
He reído.
He llorado.
He sonreído.
Me he enamorado.
He olvidado.
He querido.
He disfrutado de cada pequeño detalle.
He madurado.
He aprendido.
He conseguido objetivos.

... Ha sido un año completito. Y lo único que espero para el que entra es que sea capaz de superar este. Que siga aprendiendo cosas. Que siga madurando. Que siga experimentando. Que siga queriendo. Que sea capaz de volverme a enamorar. Que siga apasionándome todo lo que me apasiona. Que siga siendo yo... Que siga teniendo gente excepcional con la que compartir momentos únicos.

Y a esa estrellita que desde hace unos meses se las ingenia para hacerme sonreír y sacarme de quicio a la par, quiero decirle que me alegro mucho de haberla encontrado para que forme parte de mi cielo particular.

Igual a tanta gente...

Feliz año nuevo.
Muévanse y empiecen el año para se convierta en un año inolvidable.

^^

lunes, 27 de diciembre de 2010

Por todas partes

¿Sabes?


Me apasionan tantas cosas, que casi siempre pienso que me faltan cantidades inmensurables de tiempo para ser capaz de disfrutar de la mayoría de ellas. Que necesitaría unas cuantas vidas más, y que aún así, nunca quedaría lo suficientemente conforme.


Mis ganas de viajar. Mis libros leídos y los millones por leer. Mis canciones, las que me llenan de alegría, las que me torturan, las que me hacen salir de cualquier circunstancia o las que me transportan al pasado. Mis olores. Mis benditas películas con sus distintos diálogos inmortales. Mis fotos. Mi amor por la fotografía. Cada uno de mis textos y la necesidad de escribir que perdura en ellos. La maravillosa poesía que me desarma constantemente. La pintura a quien tengo tan abandonada. Todos los benditos artistas que son capaces de conmover y mover esos pequeños hilitos que existen dentro de mi y hacerme estremecer con el ideal de ser capaz algún día de crear esas mismas reacciones.


El arte. En cada bendito ámbito... es el único consuelo que le queda a estos inexpertos huesos.
El arte... de crear sonrisas, de hacer feliz a alguien, de vivir en equilibrio, el arte de sentir y de sufrir... el increíble arte de dar vida a lo inerte, de ofrecer segundas oportunidades, de hacer relucir.


Cada pequeño acto, cada miserable sentimiento, cada reacción, cada casualidad, cada maldito átomo y cada extraordinaria voluntad... es arte.




Mi único amor incondicional
y mi única verdadera esperanza reside en un proseguir de los días envuelto en las aspiraciones de seres imperfectos, efímeros y vanos en el noble arte de crear para rasgar la perfección con la punta de sus indignos dedos.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Sonríe.

Cada sonrisa que arruga mis comisuras para estirarme el alma.

Todo poco a poco vuelve a su sitio.




Felices fiestas a todos.
Muévanse por hacerlas especiales, y roben sonrisas.

Que lo único que vale la pena de estas fechas, es hacerlas especiales.
Ni las luces, ni los polvorones, ni el árbol, el belén o los regalos.
Lo que se esconde tras tanto adorno, es el sentimiento de querer hacer feliz, demostrar nuestro cariño y compartir nuestro tiempo.

El resto, es solo un cuento.

viernes, 10 de diciembre de 2010

De cabeza

Déjame echar un vistazo
a lo que guardas con recelo
bajo el mate de los botones
que encierran tu camisa.

Que pienso hurgar con los dedos.
Tropezar con tristezas y alegrías
rompiendo telarañas.
Trapecista en tus cornisas.

Y tirarme de cabeza al precipicio de tus manos
que al colgar de tu sonrisa,
me deshago en golondrinas
que dispersan mi pecado.


Que llevan a tus ojos
el brillo del que siempre hablan mis labios.
Que ahora no lo quiero.
Que a veces no me es grato.







domingo, 28 de noviembre de 2010

Mi castillo sin murallas.

Para estar en mi casa no necesito zapatos.
Adoro sentir con la planta de mis pies las distintas texturas de toda la casa. Sentirlos libres.
No necesito estar correctamente vestida.
Me encanta estar sólo con ese inmenso pullover negro de manga larga que mi padre nunca se pone y que es tan calentito. Ese que me queda bailando y que me tapa hasta donde nacen los muslos.

En mi casa puedo correr por los pasillos, saltar y hacer estupideces esté donde esté y sea la hora que sea. La única regla es ser tú mismo.

Estar en mi habitación y ponerle caras al espejo.
Retorcerme. Tirarme en la cama y dejar la cabeza colgando por un lado con todo el pelo en el suelo mientras en lo que pienso en mis cosas, me baja la sangre a la cabeza y me vuelvo del color de las granadas.

Mi cama me recibe bien a cualquier hora. Ya sean las 15:00, sean las 06:12 de la mañana.

Puedo beber café cuando me lo pida el cuerpo o cuando se lo pida yo. Tirar una manta y una almohada en el balcón y tener para dormir de techo las estrellas. Dormir en la azotea si necesito más espacio y un techo más amplio.

Mirar como se estampan las gotas contra el suelo y el cristal de la puerta del balcón como pequeñas kamikazes cuando llueve.
Tirarme en el suelo del balcón cuando hace Sol y dormir hasta que se despida.

Cenar en la terraza con el olor a carbón.
Poner la música más que alta y repartir aspirinas a los vecinos.

Jugar con mi perro hasta cansarme.
Hacer concursos con mis hermanos. Hacer roscas (palomitas) y tirarnos en la alfombra o en los sillones y hacernos una sesión de cine.

Puedo enfadarme, gritar y hacer escándalo.
Puedo guardar como oro en paño el silencio.
Llorar hasta la saciedad y reír hasta dolerme la cabeza y las costillas.

Puedo decir unas 50 frases sin sentido seguidas y que me contesten a todas con más de lo mismo.
Puedo bailar y tirarme por los suelos mientras canto canciones que nadie escucha.

Puedo subirme a una manta en el suelo y hacer carreras por el pasillo.
Tirar todas las cosas de la habitación cuando me plazca el caos y ordenarlas cuando lo necesite.
Enfadarme con mis padres o con mis hermanos y volver a hablar con ellos a la media hora. Reír y llorar.

Puedo hacer casi cualquier cosa.
Pero lo mejor de todo es que haga lo que haga, lo hago siendo simplemente yo.

No hay máscaras ni mentiras.
No hay verdades a medias.
No hay roles y pocos son los deberes.

Sólo hay gente que te quiere por ser como eres.
Sólo cosas tuyas y de todos.
Sólo monotonía e individuos educados para romperla.

Aquellos que me quieren por lo que soy. Con los que nada me limita a ser como quiera.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Con ganas

Empecemos de nuevo con lo ya empezado.
Bastará con hacer pequeños cambios.
Perfeccionar lo planeado.




No subestimes el poder de la voluntad y el ingenio.


Unidos pueden llegar a ser la pieza clave del mecanismo.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Ojos de cielo.

No soy más que mis ojos de golondrina.

Aquellos que se pasan la eternidad rondando el cielo de los tuyos.











No soy más que palabras
que vuelan hasta tu oído
transportando mis entrañas.

Más que temblores o cosquillas.

No soy más de lo que aparento
ni menos de lo que esperas.

No soy tu solución.
Ni la de nadie.

Soy otra nota en tu guitarra.
Soy uno más de tus suspiros.

Soy un quizás,
soy un tal vez,
soy un siempre
desconocido.

Soy una caja de sorpresas,
soy la punta de un alfiler.
Soy la tormenta y soy la calma.

Soy el sonrojo de tu tez.
La calidez de tus manos.
La humedad de tu boca.

Soy el mar, y soy la roca.
Soy todo a la vez.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Para levantarse con buen pie,


hay que dormir a pierna suelta.
Y es que a veces la mejor solución a tu caos, no es más que la de dormir entre la suavidad de las sábanas, el calor de una manta, y la suave protección de un edredón. Para viajar a mil lugares y traer de recuerdo una sonrisa fija que te ayude a comenzar un nuevo día. A continuar una semana. A acabar un mes.

Y seguir subiendo peldaños en la escalera de tus días.

Las cosas irán mejor, porque aunque a veces se me olvide,
Ya lo hacen.




"Si te das por vencido en invierno, te perderás la
primavera, el verano y el otoño".




miércoles, 20 de octubre de 2010

Demoledor

¿Alguna vez has hurgado en un corazón?
No son mariposas precisamente lo que te nace del estómago. Sino náuseas.

Cuando introduces tus dedos en la aorta, lo único que eres capaz de sentir,
es como tu cuerpo se retuerce a medida que el olor se adentra en tu tráquea.
Y sientes como la bilis hace puenting dentro de ti. Cómo sube y baja mientras tu indagas en el romanticismo del momento.


Tú eliges como ver las cosas. Como percibirlas, sentirlas o nombrarlas.
También decides cambiar de parecer.
Lo cierto es, que ya nadie sabe qué es cierto.
Qué no.

sábado, 16 de octubre de 2010

Entre alientos

La noche entra por mi balcón una vez más a hurtadillas. Y su excitante sabor a humedad sólo hace que me retuerza de ganas de estar fuera de aquí. De recorrer las calles y quedarme con sus cielos. De reír en el silencio de los callejones. De sentir esa sensación al ver el mundo a tus pies plagado de sombras y luces tenues. Pleno de historias, de sentimientos, de sensaciones.  De acostarme en la fría piedra, en el suelo y llenarme los ojos de estrellas.

De pensar en otro escenario. Porque las noches de humedad siempre revolucionaron  mis instintos. Me hacen pensar en tantas cosas, percibir tantos exquisitos matices. Que es un pecado no estar ahí afuera probando nuevos sabores y degustando nuevos aromas.

Mi cabeza en este momento, escandalizaría a cualquier visitante.

...



No quiero ser para ti también un espejismo.
Pero tampoco sé si quiero ser tu realidad.


Let me try it.

sábado, 2 de octubre de 2010

Y se escucha en la radio:

Miedo.
De volver a los infiernos.
Miedo a que me tengas miedo.
A tenerte que olvidar.

Miedo.
De quererte sin quererlo.
De encontrarte de repente.
De no verte nunca más.

Miedo - M Clan.


Y me hace pensar que quizás hoy mi único miedo sea el de no tener otra opción que la de sobrellevar las consecuencias.
Una taza de café tras otra.
Días calurosos y lluvia intermitente.
Momentos preciados.
Y recuerdos por cada rincón, recuerdos felices.

Sonrisas... y silencios.
Aunque las sonrisas los aventajen por muy poco.

Si no hay coherencia, ata tú los cabos.
Porque yo hoy no quiero pensar,

Escríbeme con amor, deséame lo mejor.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Y bueno...

Aquí estoy. Es por la tarde pero todavía entra la suficiente luz por la puerta del balcón como para hacer reflejos incómodos en la pantalla del portátil. Escucho la radio y veo las fotos que saqué en Alemania y que por falta de tiempo aún no he compartido. Fotos de entornos tan bonitos que me daba reparo compartirlas por miedo a que otros pudieran adueñarse de mis recuerdos. Obviamente ese sentimiento maternal morirá pronto y cuando reuna la suficiente voluntad compartiré todas las fotos por flickr o así.

Hace tan solo unos minutos tenía los oídos llenos de los berridos de mis hermanos. Para mi desgracia, no basta con que todos en esta casa tengamos un tono de voz elevado (estruendoso en ocaciones) y un temperamento altamente inflamable. No. También tengo que estar sin puerta para poder disfrutar mejor de los espectáculos. ¿Qué como puedo estar sin puerta en mi habitación? ¿Que si así no tengo intimidad? Bueno... en casa nunca tenemos por costumbre cerrar las puertas. Siempre están casi todas las puertas de la casa abiertas, y eso en cierta manera nos hace sentir que no tenemos nada que esconder. Pero, qué cierto es ese dicho que dice que la confianza da asco. Mis hermanos (4 hermanos:3 hermanas y un hermano) -todos menores- no son "confianzudos", pero sí pesados con ganas. Y escandalosos, casi tanto como yo. Y este es uno de los momentos en los que me encantaría llenarles la boca a cada uno con calcetines. Sería bastante grato no escucharles gritar, discutir y reír incansaaaaaaaaaaaaaaablemente mientras intento relajarme y desconectar.

Bueno, lo de la puerta. Digamos que otro dicho que se cumple a rajatabla en mi casa es el de "en casa del herrero, cuchara de palo". Y es que mi padre se dedica a la construcción, y mi casa lleva casi un año esperando a terminar las reformas. El baño de la planta de arriba está a medio, falta pintar algunas cosas, arreglar la terraza, yo no tengo puerta, la de mis hermanos pequeños (8 y 10 años) cuando se cierra se tranca, y sí, está guay en realidad encerrarlos durante un rato,pero es latoso luego de abrir. Mi madre, como buen miembro de la familia, también lo cumple rígidamente. Digamos que es muy polifacética ( a veces me gusta pensar que me parezco a ella en eso), ha sido durante mucho tiempo costurera, agente inmobiliaria y masajista. Y para todo ello ha tenido que estudiar durante mucho. Digamos que esas pueden ser sus ocupaciones oficiales más llamativas pero la verdad es que hace absolutamente de todo. ¡La cuestión! Que, mi casa está siempre llena de ropa pero no es que toda esté totalmente arreglada y vayamos todos siempre como un pincel.Tampoco recibimos masajes todos los días, desgraciadamente. Supongo que todo eso se debe a que cuando estamos en casa, en la comodidad del hogar, lo menos que apetece es hacer lo que tenemos que hacer por obligación todos los días. Realmente, no nos apetece hacer nada.


Y aquí me hallo, sin puerta, la cama llena de ropa, la habitación hecha un total y absurdo caos y yo como si nada escribiendo ideas absurdas sobre refranes y aplicándolos a mi vida.

Me gustaría escribir algo más interesante. Algo profundo y pintarlo de cálidas metáforas para hacer que quien me lea se sienta menos solo con mis palabras. Para hacer sonreír, reír, incluso llorar si hiciera falta. Pero hoy prefiero ser clara y limitarme a darle ese gusto real a mi vida, ese que algunas veces pierde por culpa de mis ensoñaciones.

Ah sí, ultimamente estoy algo bipolar. No sé, no lo comprendo muy bien del todo, pero son altibajos que achaco al cambio de rutina y a las nuevas experiencias ( a alguien hay que echarle la culpa ¿no?). En clase, o estoy sumergida en la explicación de los profes y me motivo muchísimo, o me siento mal y no puedo concentrarme en absoluto. Y me ocurre lo mismo con los tíos. A lo mejor un día uno me llama mucho la atención y me parece tierno y encantador y al día siguiente me da lo mismo. Otras me parecen bordes, y luego de repente, se les enciende la luz y pueden ser dulces o pueden llegar a encender mis sentidos.Otras, me limito a pensar que son gilipollas, y yo con ellos por haber pensado que podrían llegar a ser toda esa sarta de halagos. El mundo de la psique masculina... es muy extraño e inhóspito.
Aunque ultimamente tenga las hormonas revolucionadas, y ellas también sufran altibajos hoy he podido descubrir que... hay de todo. Que no todos los tíos tienen los mismos defectos aunque muchos de ellos tengan defectos comunes. Unos entienden mejor a las tías y otros prefieren entenderse mejor a sí mismos. Y citaría ahora algo que me dijo hace un rato un amigo, algo así como que cuando estás con alguien quieres que esa persona esté bien contigo, y por ello te preocupas en atender sus necesidades, en hacer lo posible porque esa persona se sienta bien. En aprender de ella, esforzarte por entenderla y por hacerle el menos daño posible. Y definitivamente hay tíos que eso no lo tienen subrayado en su diccionario. Que lo que les importa realmente es satisfacer sus propias necesidades y por ello acaban haciendo daño a las personas que están a su alrededor, y más en concreto a las que se preocupan por ellos.

Bueno, cada cual acabará siendo como le moldeen las circunstancias.
A vivir pues.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Revoltijo

Hace ya mucho tiempo que no dejo huella por aquí. Pido disculpas.
Este verano ha sido intenso. Muy muy muy intenso, y quizás por ello siempre que comenzaba a dejar caer unas palabras, éstas se entrecruzaban. Se confundían, corrían y salían en estampida de la idea en la que las tenía retenidas contra su voluntad.

Creo que como todavía no me encuentro envuelta totalmente en la rutina, sigo sin poder desfragmentarme bien. Las palabras se creen rebeldes. Es como si las pudiera ver mirarme con ojos desafiantes y una sonrisa ladeada apunto de explotar a carcajadas en mi cara.

Esto se vuelve complicado. Pasan los minutos y sigo perdiendome por el Amazonas sin poder expresar nada de lo que quería en un principio.

Este verano he hecho un viaje, he estado un mes en Alemania. Y sólo Dios... todo el mundo sabe ya cuánto voy a echar de menos este mes. Podría escribir un libro. Incluso intenté varias veces tratar de escribir todos los días un poquito sobre los inmensos flujos de nuevas sensaciones que me bombardeaban.
Pero fue en vano. No tenía tiempo de dejar de sentir para plasmarlo.

En un mes, he conocido tanta gente. Personas tan diferentes y todas tan abiertas. Todo el mundo me sorprendió muchísimo. Siempre he hablado de que mis primeras impresiones suelen ser totalmente lo contrario a la realidad con la que me encuentro cuando conozco a las personas. No por ello quiero decir que me caerán bien las personas a las que ahora no puedo tragar. Lo sentimos. Si eres intragable, problablemente lo seguirás siendo por los siglos de los siglos. La cuestión es que, allí en Münster, en Kapito, todo el mundo acabó por sorprenderme para bien. Mi estancia en Münster fue un cóctel de sorpresas. El lugar, las personas, el ambiente... todo tenía un encanto oculto. Realmente tengo ganas de contar cada anécdota. De hablar y hablar sobre cada una de las personas que conocí. Pero se me hace tan eterno... dudo que nadie tuviera las fuerzas para leerme además de que aún así puede que no fuera capaz de explicarlo en su totalidad. ¿Quieres saberlo? Sí. Me tendrás hablando y hablando de las cosas que vi, las que hice y la gente que conocí. Pero si realmente quieres sentirlo, tendrás que cortar en pedacitos esta sensación que se ensancha en el pecho, en la boca del estómago.

Supongo que cuando lo tenga más frío, seré capaz de hablar mejor.

No sé cuantos veranos me queden ni cómo serán. Pero sé que este siempre tendrá ese dulce sabor.
Y no quiero que se me apaguen las imágenes de Münster. Conmigo sus olores y sus sabores.

Todas las veces que ese hormigueo se adueñó de mi cuerpo.

domingo, 8 de agosto de 2010

No estoy fuera de cobertura

No he dejado de escribir ni de sentir.

El Universo sabe que mi corazón sigue latiendo, que se sorprende todos los días. Que se me encoge un poco, cada mañana. Qué crece más y más.

Que no me olvido de nadie y que estoy conociendo a todo el mundo.

Que quizás estoy empezando a creer, en lo que nunca creí que podría creer .


Porque aún estoy en Münster.

miércoles, 7 de julio de 2010

Dedícatelo




Si el gris que te rodea apaga los días
convirtiendo el Sol en ceniza,

ven conmigo.
Dame la mano. Haremos puenting al vacío.
Con sólo música en los oídos y una sonrisa atada a los labios.
Mi lengua te custodia y mis brazos te enredan en el Hoy, el Mañana, y un Ayer que no existe.
Sube conmigo hasta la planta más alta.

En el frío suelo.
Mírame. Calla.
Tengamos las estrellas como salvapantallas,
como testigos del calor que se escapa.

De tu preso aliento
que contamina el silencio.

Una noche más.

viernes, 25 de junio de 2010

Ascuas

Hará hoy un tiempo, quizás unos meses, que no me sentía tan libre a la hora de actuar. Esa puede ser en esta ocasión, la expresión más acorde aunque no sé si la más precisa.
Definitivamente, la manera que he empleado hasta ahora para reaccionar a ciertos estímulos no ha sido ni por asomo, la más acertada. Es más, creo que ella en sí ha sido la causante de muchos de mis nudos mentales y quebraderos de cabeza.

Por costumbre, siempre seguía la misma pauta. Al comienzo,  intentaba no ilusionarme recurriendo a argumentos tales como incidentes fortuitos, casualidades o malentendidos. Negaba al mundo, y sobre todo a mí misma, las cosas buenas que ocurrían y las trataba con una forzada indiferencia. Creía que esta era la mejor manera para que de haber una decepción, fuera menor o menos pronunciada. El problema era,  que la mayoría de las veces, lo que al principio me costaba creer o afirmar, de repente era rápidamente asumido. Y una vez asumes algo, poco tardas en embalarte.

Supongo que siempre he tenido la mala afición del reto. La de decir las cosas de manera agresiva cuando pretendía que la otra persona me afirmase o me negase cualquier cosa. Siempre me iba al lado de las dificultades, las asumía aunque no fueran inminentes para estar precabida, y una vez expuesto el reto, si las cosas se tornaban difíciles, ahí estábamos nosotros con el escudo en mano. Si en cambio seguían otro camino, aprenderíamos a actuar y nos alegraríamos de habernos equivocado. A veces puede resultar muy útil este hábito, otras, solo supone un molestia añadida.

Mi problema realmente, creo que ha sido el aferrarme demasiado a las ilusiones. Siempre soñando, divagando, imaginando, creando y distrayéndome. ¿Cómo tras vislumbrar una fulgente ilusión, no saltar y atraparla con ambas manos? Y guardármela en el pecho hasta que se fundiese conmigo. Cuando ves una de esas pequeñas lucecitas, es imposible ignorarlas y no querer correr tras ellas para tenerlas siempre contigo.

¿Y sabes qué es lo que me ha pasado siempre?



Que mis ilusiones han sido como esas pequeñas ascuas que saltan del fuego. Esas masas incandescentes, abrasadoras, que brillan y me llenan de calor. Que caen sobre mí, de repente, sin ningún tipo de aviso iluminándolo todo a su paso. Y yo, aunque al principio podía tener miedo de quemarme o deslumbrarme. Miedo de que no fuese real o de que lo fuese demasiado. Acababa por querer coger las ascuas con las manos y sentir su calor. Quizás, tenía miedo de que se pudiesen apagar, y quería tenerlas cuanto antes entre mis dedos. Al final, cuando me decidía a cogerlas, las ascuas ardían sobre las palmas de mis manos, pero minuto a minuto se volvían más y más blancas. El calor se empezaba a ahogar entre mis manos forradas de piel humana y dejaban de arder con la anterior intensidad. Se consumían. Se convertían en cenizas y poco después, lo que habían sido incandescentes ilusiones, se tornaban a un polvo fino y ceniciento.



Así transcurría la historia de mis más ardientes ilusiones, todas reducidas al polvo por tocar mis manos. Por aferrarme demasiado a ellas hasta el punto de acabar por ahogar su calor.



He descubierto que hay cosas a las que no puedes aferrarte desde un comienzo porque realmente es difícil tener una idea acertada de como son las cosas o como podrán ir. Que a veces, vale más disfrutar del calor de la hoguera, que albergar su esencia entre tus manos.



Que las ilusiones, deberían ser como las estrellas y no como las ascuas. Deberíamos poder disfrutar siempre de su luz sin tener la oportunidad de apagarlas. Que siempre estuvieran a buen resguardo en un lugar donde pudiésemos observarlas sin hacerles ningún perjuicio. Y las sintiéramos nuestras. Sintiendo su luz cada una de las noches. Sabiendo vivir cuando toque bajo techo sin poder presenciarlas pero siendo siempre consciente de que están ahí fuera, en alguna parte mostrando su luz.



Así es como debo atrapar yo a las ilusiones. A distancia, con tiempo, con calma. Dejándolas arder eternamente hasta que un día cualquiera una de ellas llegue hasta mí fugazmente. Y entonces entender que las luces que veía y el calor que sentía, realmente tenían forma. Si no la que yo esperaba, otra totalmente válida.



Las ilusiones hay que guardarlas en frasquitos de cristal. Y seguir con tu día a día para que cuando no sepas qué haces ni porqué lo haces, puedas recurrir a ellas. Y volver a empezar. Otra vez, una vez más. Las que hagan falta.