
Las relaciones se asemejan bastante a las llaves y sus cerrojos. No basta con tener una llave y tener un cerrojo en un picaporte o en un candado. Ambas pueden ser inútiles juntas. Luego, está la situación en que se tiene una llave y además, encaja en el cerrojo. ¡Qué alegría! ¿Verdad? Pero no. Porque aunque la llave encaje perfectamente puede que no sea capaz de accionar el mecanismo.
Se necesita magia. Y entonces sí, cuando la llave encaja y es capaz de accionar el mecanismo, las barreras se rompen. Se libera. Cada cerrojo tiene una llave. Y por mucho que hablen de la existencia de llaves maestras… una vez una es capaz de accionar el mecanismo que nos comprime el corazón, será la nuestra.
Será la llave.
Será la llave.
Eso de que las relaciones es una llave y un cerrojo ha sonado algo pornográfico... ya me entiende...
ResponderEliminarSiempre suyo
Un completo gilipollas
Gran metáfora sobre las relaciones
ResponderEliminarMuchas veces tenemos las herramientas pero no es suficiente, como bien dices la magia es la clave y surge o no sin que nosotros podamos hacer nada.
ResponderEliminarLa magia lo es todo.
Un saludo.
Imposible muchas veces encontrar esa magia. La única capaz de abrir ese cerrojo a la felicidad.
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